La Puntualidad: Un Asunto de Palabra

Por Curtis C. Thomas*

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Filipenses 2:3–4).

Los cristianos deben ser personas consideradas. Siempre debemos estar estar interesados en los intereses de los demás, no sólo en los nuestros. Sin embargo, muchos creyentes no practican esto cuando llegan habitualmente tarde a los servicios de la iglesia, a las clases,  a la labor del cuido de niños y otras obligaciones de los miembros, y cuando entregan tarde sus asignaciones y tareas.
Cuando una persona se compromete con una iglesia se está comprometiendo a asistir a los servicios. Sabe a qué hora inician los servicios. Por implicación está diciendo que él estará allí presente en las reuniones de la iglesia (¡no sólo en los últimos cuarenta y cinco minutos!). Cuando dice, por ejemplo, que va a enseñar una clase para niños a las 9:30 am, está diciendo que estará ahí en ese momento (o preferiblemente antes) y no que se rezagará cinco o diez minutos, mostrándose inconsiderado hacia los demás.
Sin embargo, tristemente debemos decir que hay miembros que llegan habitualmente tarde a casi todas las actividades o responsabilidades. He escuchado casi todas las excusas imaginables. En algunos casos pueden haber sido legítimas, pero a menudo las excusas son muy ligeras, y a veces no tienen fundamento alguno.
Las coartadas que probablemente más se utilizan son “los niños” o “se le hizo tarde a mi esposa”. En muchas de estas situaciones la verdadera razón es que el padre, que está supuesto a ser el líder espiritual y quien guía a la familia (primariamente con su ejemplo) es igualmente culpable. En muchos casos el padre no tiende una mano de ayuda a la madre que trata de ocuparse de todos los quehaceres del domingo en la mañana. Tiene que cocinar el desayuno, levantar a los niños, asegurarse de que estén vestidos, alimentados y que tengan sus Biblias y materiales de escuela dominical. El esposo con frecuencia se sienta a leer la página deportiva de los domingos sin ayudar a su agobiada esposa. Ahora se da cuenta de que están tarde y, camino a la iglesia, les señala que ellos siempre están tarde.
El escenario planteado arriba no ocurre en todos los hogares cristianos, pero en mi experiencia aconsejando familias, ocurre con demasiada frecuencia.
Pensemos por un momento en el daño que causan los miembros de la iglesia que llegan habitualmente tarde.

  • Crea una atmósfera negativa los domingos para toda la familia, pues causa que uno o más adultos griten frenéticamente al otro para que se aliste y entra al carro.
  • A menudo la familia llega a la adoración con ira sin resolver entre ellos (que no es la manera de venir a la presencia del Señor).
  • Se establece un mal ejemplo frente a la familia. Con frecuencia los niños siguen el mismo patrón de sus padres.
  • Aquellos que persisten en llegar tarde pueden afectar a aquellos que planificaron los servicios o que están impartiendo las clases. A menudo se interrumpe la línea de pensamiento que llevaban o la forma en que conducían el servicio.
  • Al llegar tarde, son una distracción para los demás tanto en las clases como en la congregación.
  • Cuando uno llega tarde suele perder un ingrediente importante que le pudo haber ayudado en su entendimiento o en su andar cristiano.
¿Cómo puede uno romper con semejante patrón de tardanza habitual? En primer lugar, debemos reconocer que la tardanza repetida es una falta de consideración hacia los demás. En segundo lugar, debe iniciar un patrón de llegar temprano, no sólo a tiempo. Al hacerlo así, el llegar tarde a causa de retrasos menores quedaría eliminado. Si has dejado la mayor parte de la preparación en manos de tu cónyuge, toma una parte justa de las responsabilidades sobre ti mismo. Y finalmente, piensa con respecto a la puntualidad como una manera de dar un buen ejemplo que los demás pueden seguir.
Aplicación:
  1. ¿Estás a tiempo (o temprano) para las actividades de la iglesia?
  2. ¿Qué pasos específicos puedes dar para asegurar que tu familia cumpla con su obligación de estar a tiempo?
  3. ¿Cómo puedes ayudar a tu cónyuge los domingos en la mañana para que la familia llegue a la iglesia a tiempo?
  4. ¿Estás enseñando a tus hijos la importancia de cumplir con sus demás compromisos a tiempo?
Meditación: Piensa en oración sobre el significado e implicaciones de 1 Corintios 14:33.
*Este material fue tomado del libro “Life in the Body of Christ” del autor Curtis Thomas, y ha sido traducido y reproducido aquí con permiso de la casa publicadora.
Publicado por José Alberto Núñez, Extraído de El Sonido de la Verdad © Pasión por Dios.Website: Pasionpordios.tk

Ateísmo, Feminismo y la Biblia- Ravi Zacharias

Publicado por José Alberto Núñez © Por Su Gloria. Website: PorSuGloria.com

¿Podemos saber que somos salvos? RC Sproul & Sproul Jr

Publicado por José Alberto Núñez © Por Su Gloria. Website: PorSuGloria.com

¿Eres humilde o no creyente?

Mateo 5:5.

Bienaventurados los humildes: En otras versiones conocidas como “los mansos”. Si somos realmente pobres en espíritu y hemos llorado por nuestros pecados lo natural es que seamos humildes o mansos. Ser pobre en espíritu y llorar esta muy entremezclado como ser humilde también lo esta. Es sorprendente como una cualidad da por fruto a la otra y luego las anteriores juntas dan por fruto a la siguiente. Es decir, así como no se puede ser pobre en espíritu sin llorar y no se puede llorar sin ser pobre en espíritu, de la misma forma ser pobre en espíritu y llorar mi pecado produce en mí el ser humilde o manso. No puedo ser humilde y manso si primero no soy pobre en espíritu y lloro mis pecados.

¿Que es ser humilde? Los comentarios que explican estas palabras son vastos pero la idea gira en torno al mismo resultado. En realidad ser pobre en espíritu y humilde es prácticamente lo mismo, la diferencia radica en que mientras ser pobre en espíritu es un reconocimiento interno dirigido hacia Dios, ser humilde es la manifestación externa de mi pobreza espiritual.

Martin LLoyd Jones define ser humilde de la siguiente manera:

Es básicamente tener una idea adecuada de uno mismo, la cual se manifiesta en la actitud y conducta que tenemos respecto a otros.

El diccionario de la Real Academia Española describe humildad así:

Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

En otras palabras, ser humilde es la actitud y conducta tanto hacia Dios como hacia los hombres, producto de mi pobreza espiritual.

Si soy humilde, no seré arrogante, ni me creeré más que los demás. Tampoco me creeré más de lo que realmente soy. De forma que mi conducta hacia Dios siempre será de sumisión y descansaré en El puesto que sabré que yo no tengo nada y soy nada sin El. También, mantendré una conducta de auto control y paciencia ante las ofensas y criticas de los demás. Esto me recuerda algo que dijo Spurgeon :

 “Hermano: Si algún hombre piensa mal de ti, no te enojes con él; porque tú eres peor de lo que él piensa que eres. Si te acusa falsamente por algo, estate satisfecho; porque si te conociera mejor podría cambiar la acusación y no saldrías beneficiado por ese cambio. Si pintan un cuadro moral de ti y es feo, estate satisfecho; porque todavía necesitaría unos toques de negro para acercarse más a la realidad.”

Eso es humildad! Es la manifestación externa de la pobreza espiritual!

Ahora bien, esto parece muy ideal y poco realista. Es decir, no es lo que veo en la vida práctica. Me aventuro a decir que aun no he conocido personalmente a nadie que reciba las criticas con agrado y gozo porque ellas quedan cortas a lo que el reconoce que realmente es. No he conocido personalmente a nadie que no pueda identificarse con esta oración de un puritano:

“Cuando tú me guías, quiero controlarme yo mismo. Cuando tú debes de ser soberano, quiero gobernarme solo.Cuando tu cuidas de mí, me creo suficiente. Cuando debo depender de lo que me das, recurro a lo mío. Cuando debo someterme a tu providencia, sigo mi voluntad. Cuando debo estudiar, amar, honrar y confiar en ti; me sirvo a mí mismo. Fracaso y corrijo tus leyes para que se adapten a mí, en vez de yo a ti. Busco la aprobación humana y soy por naturaleza un idolatra.” 

¿Como se explica esto? Como podemos ser cristianos y no poseer las cualidades que la Biblia proclama como indispensable en un cristiano? La respuesta no es que poseemos una o dos, porque bien he visto que todas hasta ahora están entremezcladas. Obviamente, la biblia es quien tiene la razón y el problema debería estar en nosotros.

Lo que entiendo que explica esto es que aunque bien es cierto que estas cualidades deben estar todas presentes en un cristiano, el grado de manifestación de la misma no es igual. Por eso, mientras mas profunda sea tu pobreza espiritual mas lamentara tu pecado y mas humilde será.

Entre ser pobre espíritu y ser humilde hay algo así como un “bucle”. Mientras más profundo sea tu pobreza espiritual, más humilde será. Pero mientras más humilde seas mas descansara en Dios y menos vas a pecar. Mientras más te santifiques más conocerás a Dios. Mientras mas le conozca mas profunda será tu pobreza espiritual.

Como dice la oración de un puritano:

“Oh Dios inmutable, Bajo la convicción de tu Espíritu aprendo que mientras más hago, peor soy, mientras más conozco, menos conozco, mientras más santidad tengo, más pecador soy, mientras más amo, más necesidad de amar veo.”

Es lo que desde ahora llamare “el bucle de la santificación”.

Pues ellos heredaran la tierra: Dios prometió a Abraham una tierra (Gn. 13:15; 15:7; 17:8). La promesa de la posesión de la tierra no se ha cumplido. En tiempos de Josué, Israel ocupo solo parte de la tierra pero no toda. Es por eso que la promesa se repite en Salmo 37:11,22. Y luego lo confirma Hebreos 4:8-9. Dios en su reino dará en posesión toda la tierra a los humildes. En otras palabras, los verdaderos creyentes habitaran y disfrutaran los beneficios de la tierra que Dios le dará en posesión. Esta herencia no es por lo que hallan hecho, sino por lo que Jesús hizo.

Aplicación: ¿Como esta mi actitud y conducta frente a Dios? ¿Cada día intento más y mas entregar el control de mi vida a Dios o intento llevar ese control por mi mismo? ¿Soy consciente de que soy un necesitado, sucio, depravado, indigno, maligno, pestilente, feo y débil? o ¿Alimento mi orgullo y ego creyéndome cada día mas auto suficiente, fuerte y poderoso? ¿Como esta mi actitud y conducta frente a los demás? ¿Pienso que nadie puede hablar mal de mí? Cuando soy criticado ¿que hago? ¿Me molesto o me recuerdo a mi mismo que soy peor de lo que ellos piensan?

Recomiendo leer las dos bienaventuranzas anteriores:

Bienaventurados los pobres en espíritu.

Bienaventurados los que lloran.

Publicado y Escrito por José Alberto Núñez © Por Su Gloria. Website: PorSuGloria.com

¿Como ser disciplinado y no legalista?

Soy amante de los puritanos, sus escritos, profunda comprensión del pecado y rigidez en la lucha por la santidad me cautivan. Cuando lees sus escritos puedes notar que no veían el pecado como un mal necesario o inevitable. Sino que luchaban contra el con ahíncos, con todo lo que pudieran.  Son muy conocidos como personas rectas, disciplinadas y rígidas. También son conocidos como personas muy piadosas y puras (de ahí el termino “puritanos”).  Pero, tristemente, también son conocidos por algunas personas como “Legalistas”.  Y aquí hay una gran confusión. Ya que  ser rígido, recto, disciplinado y muy cauteloso no necesariamente debe rayar en el legalismo.

El legalismo es muy confundido hoy en día. Desde que alguien se propone ciertas reglas, normas o disciplinas para evitar pecar o controlar sus inclinaciones pecaminosas, alguien siempre grita “Eso es legalismo!, no seas legalista!”.

Ciertamente hay dos extremos:

1. Los legalistas: GotQuestions.Org sobre el legalismo dice lo siguiente:

La palabra “legalismo” no se encuentra en la Biblia. Es un término que usan los cristianos evangélicos para describir una posición doctrinal enfatizando un sistema de reglas y reglamentos, para alcanzar tanto la salvación como el crecimiento espiritual. Los legalistas creen que es necesaria la estricta adherencia literal a esas reglas y reglamentos. Doctrinalmente, es una posición esencialmente opuesta a la gracia. Aquellos que sostienen una postura legalista, pueden fallar aún en ver el propósito real de la ley, especialmente el propósito de la Ley de Moisés en el Antiguo Testamento, el cual es el ser nuestro “ayo” o “tutor” para traernos a Cristo. (Gálatas 3:24).

2. Los abusadores de la gracia o indiferentes: Son aquellos, que ya sea por ignorancia de los imperativos bíblicos o por indiferencia y en el peor de los casos por abuso de la doctrina de la gracia, viven como “chivos sin ley”. Es decir, son aquellos que de una forma u otra ignoran su deber en la lucha por la santidad. Pretenden que la santificación sea algo que se de sin esfuerzos alguno de sus parte. No odian el pecado, solo les molesta. Unos quieren ser libres de él, otros se deleitan en el y hasta los racionalizan. Pero ninguno hace un esfuerzo constante y disciplinado para luchar en pro de la santidad.  Ignoran pasajes como  Mateo 5:29: “…si tu ojo derecho te es ocasión de pecar, arráncalo y échalo de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.”

Ambos extremos están totalmente errados. La biblia esta contundentemente en contra de ambos extremos.

El legalismo contradice la gracia de Dios (Efesios2:8-9) y apoya la salvación por obras o cuando menos la santificación por medios humanos meramente (Filipenses 2:13). Otro de sus problemas es que va más allá de lo que Dios ha revelado en su Palabra (Deut. 29:29) y estableces sus normas como doctrinas bíblicas (Gálatas 1:8; Apocalipsis 22:18-19).

Mientras el legalismo contradice la gracia de Dios, el otro extremo abusa de la gracia. Extremo también atacado de forma muy clara en la Palabra de Dios (Romanos 6:1-8; Mateo 5:29; Romanos 12:1-2; Efesios 4:17-32, etc.).

De modo que, Dios no desea que adoptemos ninguno de los dos extremos. Sino que seamos rígidos, consistentes, intencionales y disciplinados en la lucha por la santidad. Debemos ponernos reglas, normas. Necesitamos disciplinarnos a nosotros mismo. (1 Timoteo 4.7; 2 Pedro 1:5-7; 1 Cor. 9:27).

Ahora bien vuelvo a la pregunta con que inicie: ¿Cómo ser disciplinado y no legalista?. Les compartiré algunas pautas que les sirvan como parámetros para determinar cuando una regla, norma o disciplina es bíblica o legalista.

Una regla, norma o disciplina será legalista cuando cumpla con cualquiera de estas tres condiciones siguientes:

  1. Propósito fuera de foco: Es decir, cuando el propósito de la regla, norma o disciplina no sea la gloria de Dios, sino alcanzar la salvación por mi propia fuera, comprar el perdón de Dios, compensar mi error o en el peor de los casos satisfacer mi orgullo o ego.
  2. Contradicción doctrinal: Cuando la regla, norma o disciplina contradice alguna doctrina de la Palabra de Dios. Ejemplo: No es bíblico, disciplinarme a estar aislado de todo aquel que no sea cristiano, porque esto contradice el mandato de ser sal y luz, y de predicar el evangelio y hacer discípulos.
  3. Imposición como doctrina: No importa si la regla, norma o disciplina tiene un buen propósito y no contradice ninguna doctrina Bíblica, la misma siempre será algo que usted ha determinado hacer y por lo tanto no puede imponerla sobre otro como si fuese algo que la biblia ordena hacer. Si usted llega a hacer eso con alguna norma que le halla funcionado a pasado a ser un legalista.

Una regla, norma o disciplina será saludable cuando al menos cumpla con las tres condiciones siguientes:

  1. Profunda convicción de pecado: Para disciplinarse a usted mismo primero debe estar consciente de la maldad del pecado y la realidad del mismo en su vida. Debe estar consciente de lo destructivo que es el pecado pero a la vez debe reconocer que usted tiene una inclinación natural hacia el pecado. Y que por lo tanto debe disciplinarse y establecerse reglas para no permitir que sus inclinaciones les arrastren.
  2. Deseo de agradar a Dios: Tu deseo debe ser agradar a Dios, no alcanzar una meta de santidad, el fin no es la santidad sino la gloria de Dios. La santidad es solo el medio. Debe desear santificarte cada día mas, pero con el fin de agradar a Dios. La Santidad no debe ser un fin en si misma.
  3. Convicción de la gracia de Dios: Lo que mas te ayudara a alejarte de tu inclinación natural hacia el legalismo, es recordar la gracia de Dios. Debe estar consciente que tus esfuerzos por santificarte no te harán más grande ante Dios como tampoco tus pecados te harán más pequeño. No hay nada que tu haga o deje de hacer que cambie lo que Dios ya hizo por ti en Jesucristo. Debe recordar a Cristo día a día. Es más, recomiendo que entre tus disciplinas haga una que tenga que ver con meditar en la obra de gracia de Cristo. De esta forma te ayudara a mantener esta condición presente lo cual facilitara las primeras dos.

Bueno, espero que esto pueda servirte para luchar por la santidad día a día y que tu Pasión por Dios crezca cada día mas!

Publicado y Escrito por José Alberto Núñez © Por Su Gloria. Website: PorSuGloria.com

¿Cuál es el Mejor Predicador? – Ricardo Núñez

Algunas veces hacemos la siguiente pregunta ¿Cuál es el mejor predicador de esta época? Y rápidamente solemos pensar en alguien con cierta “popularidad”. Pero si pensamos mas seriamente, llegaremos a la conclusión de que quizá el “mejor” predicador de esta era, no se conoce. Porque se encuentra en un lugar donde las cámaras de televisión aun no lo han alcanzado. No te equivoques. Los más populares no necesariamente son los más exitosos a los ojos del Señor.

Otros experimentaron vituperios y azotes, y hasta cadenas y prisiones. Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada; anduvieron de aquí para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras; destituidos, afligidos, maltratados (de los cuales el mundo no era digno), errantes por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas de la tierra”. Hebreos 11: 36-38.

Estos pasajes nos hablan de los Héroes de la fe que no son citados por sus nombres en el libro de hebreos, pero de igual, tienen el mismo grado de Exaltación que los mencionados por sus nombres.

Escrito por Ricardo Núñez Publicado por José Alberto Núñez © Por Su Gloria. Website: PorSuGloria.com

¿Te duelen tus pecados hasta el punto de llorar?

Mateo 5:4.

Bienaventurados los que lloran: Luego de una persona reconocer (Ver, Sentir y Entender) su bajeza, traición y maldad delante de Dios (ser pobre en espíritu), lo natural es que todo esto cause en tal persona un profundo dolor, pesar o lamento. Lloran sus pecados, su incapacidad de agradar a Dios por si mismo, su maldad.

Ahora bien, esta cualidad esta muy entremezclada con la primera, pues es una manifestación o consecuencia indispensable de la primera. Es decir, nadie puede ser pobre en espiritu sin que a la vez llore y lamente su pecado. No existe la posibilidad de ser pobre en espíritu sin llorar, como tampoco se puede llorar sin ser pobre en espíritu. De manera que no solo debo ver la santidad de Dios y mis pecados, sentir profundamente la realidad de mi maldad y entender cabalmente mi necesidad, sino que también debo lamentar y llorar mi pecados. Entonces, si no lloro, experimento un profundo o lamento mis pecados es porque no he sido pobre en espíritu. Una vez alguien, por el Espíritu Santo, llega a ser un pobre en espíritu, llora.

Aquí no necesariamente se refiere a llorar de forma física, es decir, con lagrimas y llantos. Pero el dolor y el pesar que debe sentir , ha de ser tal que se pueda igualar al dolor experimentado en un llanto físico. Es un profundo pesar que no necesariamente terminara en lagrimas, pero mucha veces si lo hara.

Pues ellos serán consolados: Consolar significa “Aliviar la pena o aflicción de alguien”. De manera que los que lloran son felices, dichosos o bienaventurados porque se le aliviara la pena o aflicción.

La forma en que Dios consuela no es para nada como lo hacemos nosotros. Muchas veces a la hora consolar nuestro dolor o pesar por las cosas que nuestra conciencia nos acusa de haber hecho mal, experimentamos impotencia y recurrimos a: Distraernos de la realidad, negar la realidad, al positivismo y/o a racionalizar nuestro mal.

El hecho de que muchas veces tales opciones nos alivian de alguna forma, no cambia el hecho de que aun sentimos impotencia porque deseamos hacer mas por aliviar ese pesar. Realmente quisiéramos poder eliminarla!

Dios puede aliviar y eliminar de forma perfecta sin impotencia alguna porque El es omnipotente y es quien orquesta todo para que obedezca a un plan perfecto. Cuando alivia la aflicción por lo general lo hace de dos formas:

Alivio en Proceso: Esto no significa que el alivio como tal es dado poco a poco o progresivamente, sino mas bien que es un alivio dado en el proceso del dolor y pesar por el pecado. Este alivio no elimina el problema que causa el dolor o aflicción, es decir, no elimina el pecado, sino que nos consuela sin eliminar la presencia del pecado. Es cuando Dios nos concede su perdón, gracia y salvación aseguradas en Cristo Jesús. Sabemos que por la vida, muerte y resurrección de Cristo somos perdonados, declarados justos ante Dios, somos hechos libres del poder del pecado y en la venida del Señor seremos libres de la presencia del pecado. Todo esto nos consuela y alegra el corazón a la misma vez que nos mantenemos consciente de nuestros pecados; pues aun en nuestra oración de arrepentimiento hay cosas en las que pecamos (ya sea nuestra actitud, acción, pensamiento o palabras).

Alivio Consumado: Como en el caso anterior, este tampoco significa que el alivio como tal es un proceso que luego se ve consumado. La salvación se puede entender en 3 procesos: Justificación (En el momento de la conversión), Santificación (A partir de la conversión hasta la glorificación) y Glorificación (en la segunda venida de Cristo). En la glorificación es cuando los verdaderos creyentes, tanto los vivos como los muertos, tendrán la redención completa y final de sus cuerpos y alcanzarán su estado final. La salvación de los escogidos se completará. Por lo tanto, es en este momento en que seremos aliviados “totalmente” porque se eliminara el problema, es decir, la presencia del pecado. Este alivio es una esperanza viva que forma parte del alivio en proceso.

Dios puede obrar de forma extraordinaria. Nos hace consciente de que somos pecadores, pero a la vez de que tenemos un gran salvador. Es una mezcla poderosa que ha dado como resultados a grandes hombres de Dios muy piadosos y de ejemplos a seguir pero humildes y con oraciones de arrepentimiento tales que conmueven el corazón de cualquiera.

Como Cristianos mientras estemos en el proceso de Santificación, viviremos una vida de arrepentimiento continuo. Y llorar nuestros pecados, nuestra pobreza espiritual, es indispensable en este proceso. Mientras ser pobres en espíritu nos hace sentirnos y estar consciente de nuestra maldad y pecados, llorar nuestros pecados nos prepara para recibir la consolación. Llorar nuestros pecados  es la mano que recibe el perdón que ser pobres en espíritu admitió necesitar.

Aplicación: ¿Esta usted sintiendo dolor y pesar constantemente por sus pecados, hasta el punto de desear llorar? Y si no, ¿Le pesa, le inquieta, le duele, le aflige el hecho de que su propio arrepentimiento queda corto e imperfecto?…Vigile bien su relación con Dios e incluso la veracidad de su cristianismo. Una evidencia inevitable de su conversión es el dolor por el pecado. Si usted es un Cristiano genuino debe llorar.

Publicado y Escrito por José Alberto Núñez © Por Su Gloria. Website: PorSuGloria.com

¿Por qué el Estudio de la Biblia no nos transforma?

“Cuando todos tus predicadores favorito se hallan ido, y todos sus libros sean olvidados, usted tendrá su Biblia. Domínela. Domínela.” — John Piper

Me encuentro con mujeres todo el tiempo que tienen curiosidad acerca de cómo se debe estudiar la Biblia. Tienen hambre de transformación, pero se les escapa. Aunque muchos han pasado años en la iglesia, incluso participando en estudios organizados, su comprensión de los fundamentos de cómo acercarse a la Palabra de Dios es débil o inexistente. Y probablemente no sea su culpa. Cuando menos somos enseñados para buenos hábitos de estudio, pocos de nosotros lo desarrollamos de forma natural.

¿Por qué, con tantas opciones de estudio disponibles, muchos cristianos profesantes permanecen sin educación y sin cambios? La Escritura enseña claramente que la Palabra viva y eficaz, nos madura, nos transforma, logra lo que se propone, aumenta nuestra sabiduría, y da el fruto de acciones correctas. No hay déficit en el ministerio de la Palabra. Si nuestra exposición a ella falla en dar  lugar a la transformación, particularmente a lo largo de los años, seguramente hay sólo dos posibles razones: o bien nuestros estudios bíblicos carecen de verdaderos conversos, o nuestros conversos carecen de verdadero estudio de la Biblia.

Creo que la segunda razón es más precisa que la primera. Gran parte de lo que pasa por el estudio bíblico en las librerías cristianas y bibliotecas eclesiásticas de recursos no es: si bien puede educarnos en una doctrina o un tema, se hace muy poco para mejorar nuestra alfabetización Bíblica. Y abandonado a nuestra suerte, seguimos una serie de desagradables (y sin transformación) enfoques auto-construidos para “pasar tiempo en la Palabra.” Aquí hay varios que encuentro de uso regular:

El enfoque Xanax: Siente ansiedad? Filipenses 4:6 dice por nada estéis afanosos. Te siente fea? El Salmo 139 dice que son formidables y maravillosas son tus obras. Te siente cansada? Mateo 11:28 dice que Jesús le dará descanso a los fatigados. El enfoque Xanax trata la Biblia como si existe para hacernos sentir mejor. Ya sea con la ayuda de un libro devocional o simplemente el índice temático en nuestras Biblias, declaramos nuestro tiempo en la Palabra como exitoso en base a si fuimos capaces de decir: “Wow. Eso fue conmovedor”. El problema: El Enfoque Xanax hace de la Biblia un libro sobre nosotros. Nos preguntamos cómo la Biblia nos puede servir, en lugar de como podemos servir al Dios que ella proclama. En realidad, la Biblia no siempre nos hace sentir mejor. Muy a menudo hace lo contrario (sorprendido? Jeremías 17:9 dice que eres un perverso). Sí, hay ciertas verdades confortables en las páginas de la Escritura, pero el contexto es lo que hace que el confortamiento sea duradero y real. El enfoque Xanax garantiza que grandes sectores de la Biblia se mantendrá sin leer, porque la lectura de toda la biblia fallaría en entregar una dosis inmediata de la satisfacción emocional.

El enfoque Pinball: A falta de una preferencia u orientación alguna sobre qué leer, lee cualquier pasaje sobre el que te  inclina al pasar. Al soltar el émbolo de sus buenas intenciones, le envía el pinball de la ignorancia a toda velocidad hacia cualquier paso que pueda golpear, rebotando alrededor de varios pasajes, “como el Espíritu dirija”. El problema: La Biblia no fue escrita para ser leída de esta manera. El enfoque Pinball no da lugar a pensar en el contexto cultural, histórico o textual, autoría, o la intención original del pasaje en cuestión. Cuando leemos este modo, tratamos a la Biblia con menos respeto que el que le daríamos a un simple libro de texto. Imagínese tratando de dominar el álgebra con diez minutos de lectura aleatoria cada día, leyendo  desde cualquier punto en el libro sobre el que sus ojos cayeron al pasar. Al igual que el pinball, usted perdería el ímpetu rápido. Y seria muy malo en álgebra.

El Enfoque Bola Mágica 8: ¿Te acuerdas de la Bola Magica 8 (Magic 8 Ball)? — le contestó las preguntas más difíciles cuando era niña. Pero usted es una adulta ahora y se pregunta si debe casarse con Bob, conseguir un nuevo trabajo, o cambiar su color de pelo. Usted  le da un batido enérgico a su Biblia y la abre en una página al azar. Colocando el dedo a ciegas en un verso, lo lee para verificar a ver si “las señales apuntan a que sí.” El problema: La Biblia no es mágica, y no sirve a nuestro antojo. El enfoque bola mágica 8 malinterpreta el ministerio del Espíritu Santo a través de la Palabra, exigiendo que la Biblia nos diga qué hacer en vez de que ser. Y está peligrosamente cerca de la adivinación, por la cual las personas solían ser apedreadas. Así que, por favor. Nada de  Bola Magica 8.

El Enfoque Comprador Personal: Quieres saber sobre cómo ser una mujer piadosa o cómo lidiar con problemas de autoestima, pero no sabes dónde encontrar versículos acerca de eso, así que dejemos que [insertar famoso maestro de la Biblia aquí] haga el trabajo duro por usted. El problema: El Enfoque Comprador Personal no le ayudara a constuir su “propiedad” de las Escrituras. Al igual que el enfoque de Pinball, que rebota de paso a paso, ganando conocimiento fragmentario de muchos libros de la Biblia, pero el dominio de ninguno. Algunos estudios temáticos tienen un propósito: nos ayudan a integrar los conceptos generales en nuestra comprensión de las Escrituras. Pero si son todo lo que hacemos, estamos perdiendo la riqueza del aprendizaje de un libro de la Biblia de principio a fin.

El enfoque de Jack Sprat: Aquí es donde nos involucramos en “capricho para comer” con la Palabra de Dios. Hemos leído el Nuevo Testamento, pero a excepción de Salmos y Proverbios evitamos el Antiguo Testamento, o leemos libros con personajes, tramas o temas que pueden fácilmente identificarse. El problema: Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil. Todo ella. Mujeres, es hora de ir más allá de Esther, Ruth, y Proverbios 31 para el resto de la comida. Todos y cada uno, usted no puede apreciar la dulzura del Nuevo Testamento sin el salado del Antiguo Testamento. Necesitamos una dieta equilibrada para crecer hasta la madurez.

Discipulado definido

¿Por qué estos seis hábitos de estudio bíblico altamente ineficaz persisten en la iglesia de hoy? ¿Por qué la ignorancia bíblica continúa persiguiendo a la iglesia, a pesar de las buenas intenciones del liderazgo para obedecer el gran mandamiento de hacer discípulos? Creo que la respuesta está en nuestra definición de un discípulo.

Un discípulo es, literalmente, un estudiante — uno que sigue las enseñanzas de otros. Pero la iglesia moderna ha tendido a definir un discípulo como un “hacedor” en lugar de como un “aprendiz”. Se nos ha pedido hacer proyectos de servicio, unirse a grupos en casa, encontrar un socio de  rendición de cuenta, obtener asesoramiento, arreglar nuestro matrimonio, cantar en el grupo de alabanza, salir de la deuda, ayudar en la guardería, repartir boletines, ir en viajes misioneros, dar para el fondo de construcción, compartir el evangelio en Starbucks — pero hemos sido tan pocas veces desafiados a perseguir el elemento más fundamental del discipulado — el estudio serio de la Palabra. Sí, un discípulo “hace”, pero estamos motivados a “hacer” por amor al Dios revelado en la Palabra.

Deje de esperar a que su comunidad de creyentes lo llame a ser lo que Cristo ya le ha llamado a ser. A ser un estudiante. Sea un buen estudiante. Lea repetidamente y en contexto, línea por línea. Mantenga al Dios del Evangelio en el centro de su estudio. Luche por la comprensión antes de la interpretación. Dele tiempo suficiente a la aplicación para que esta emerja del pasaje. Vea la ignorancia huir y la transformación florecer. Estudie la Palabra. Domínela, domínela.

Escrito por Jen Wilkin, Traducido por José Alberto Núñez Extraido de The Gospel Coalition © Pasión por Dios.Website: Pasionpordios.tk

Acerca de Jen Wilkin: es esposa, madre de cuatro hijos maravillosos y una defensora de que las mujeres amen a Dios con la mente a través del estudio fiel de su Palabra. Ella escribe, habla y enseña a las mujeres de la Biblia. Ella vive en Flower Mound, Texas. La puedes encontrar en su blog www.jenwilkin.blogspot.com

El re-diseño de Dios: Respuestas contundentes a preguntas difíciles – John MacArthur

Publicado por José Alberto Núñez © Pasión por Dios.Website: Pasionpordios.tk

Manten el evangelio “Complicado”

Articulo escrito en Ingles por Randy Newman. Traducido al Español por Ministerio Pasion Por Dios

A veces me han dicho, cuando se habla de cómo presentar el evangelio a un no creyente o cómo formular un sermón o estudio de la Biblia, que debo “mantenerlo simple”. A veces, la amonestación es “mantener las galletas en el estante más bajo.”

El defensor de la sencillez me dirá que, si “hace las cosas complicadas”, la gente se puede confundir, rechazar nuestro mensaje, se pierden en cuestiones sin importancia, no recordaran lo que diga, o no se benefician de la enseñanza de la Biblia, el poder del evangelio, o la belleza de la verdad.

Pero ¿qué pasa si “mantenerlo simple” es realmente distorsionar el mensaje? ¿Qué pasa si nuestro mensaje no es realmente tan simple? ¿Y si el evangelio es complejo, rico y multifacético, lleno de matices, de gran alcance, y toca en un número infinito de otros aspectos de la vida? ¿Y si la Biblia no es un libro sencillo, después de todo? ¿Y si la Palabra de Dios nos señala a su inspirador, el Dios que está más allá de la comprensión, más allá de descubrir, más allá de nuestra razón finita, y más allá de todo lo que podemos tirar juntos?

¿Qué pasa si “mantenerlo complicado” realmente hace justicia a el asunto y “hacerlo simple” tergiversa? ¿Qué pasa si no podemos “mantenerlo ” simple, porque nunca fue sencillo para empezar? ¿Qué pasa si no estamos “haciéndolo”  complicado sino que reflejamos la verdad tal como es en realidad?

¿He hecho este argumento complicado? Bien.

Agradable y Fácil

Ciertamente veo la necesidad de encontrar la forma de enunciar las cosas de forma concisa y sencilla. A veces usted sólo tiene unos minutos para explicar lo que usted cree a un investigador sincero. En esos casos, un breve folleto o un diagrama dibujado en una servilleta es el mejor vehículo para decirle a la gente el mensaje de la salvación.

Pero una cosa es dibujar un diagrama o que lea ese folleto y decir: “Esto es una manera de expresar mi fe de una manera concisa. Obviamente hay más, pero esto es una introducción muy útil.” Es otra cosa que decir: “Ya está. Eso es todo lo que hay que hacer”.

Muchas veces he reflexionado el título del libro más vendido, “Todo lo que realmente necesita saber lo aprendí en el kínder”. Al parecer, dada su popularidad, mucha gente piensa que es el único libro que necesita leer. Pero sigo sin estar convencido. Todo lo que realmente necesitamos saber? ¿En serio? He descubierto que los dramas de la vida, las complejidades del matrimonio, las pruebas de la enfermedad, la confusión del mal, el dolor de la muerte, los desafíos constantes de la paternidad, por no mencionar la maravilla de la belleza, la alegría de la música, la bendición de la risa, y todas las delicias de culto para ser justos son algunas de las cosas que mi maestra de kínder dejaron fuera del programa de estudios.

¿Si creo que las lecciones que aprendí en el kínder eran útiles, fundacionales, cruciales bloques de construcción sobre los que aprender muchas de las lecciones que siguen? Por supuesto. ¿Estoy agradecido para el kindergarten? Notablemente.

¿Pero me alegro de que también hubo un primer grado y un segundo grado y cada experiencia de otros aprendizajes que he encontrado desde jardín de infantes? Cada vez más.

Si reflexiono sobre esta tendencia a “mantenerlo simple” frente a “mantenerlo complicado” desde una perspectiva misionera, yo tendría que decir, “mantenerlo simple” no ha servido a la iglesia del todo bien, por lo menos, no últimamente. Nuestro mundo es complejo, y la gente lo sabe. De hecho, la gente le encanta. Rechazan (correctamente, en mi opinión) respuestas simplistas a problemas complejos porque esas respuestas no han funcionado. Las fórmulas no les han ayudado a hacer el trabajo de relaciones. Explicaciones cortas no les han ayudado a lidiar con los problemas “largos”. Y la gente que insiste, “es realmente muy simple” parecen estar fuera de contacto con la realidad.

Muchas personas se preguntan acerca de las complejidades de la vida y desean explorarlas. Ellos anhelan ver cómo los temas aparentemente sin relación se cruzan. No están sorprendidos por los misterios que guardan despliegue, mostrando niveles más y más de la maravilla. Disfrutan de películas como “Origen” (Conocida en Ingles como “Inception”).

Tal vez deberíamos tratar de “mantenerlo complicado” porque la Palabra de Dios y su evangelio son complicados,  no en el sentido “confuso”, sino en el sentido agradable y hermoso, rico e intelectualmente satisfactorio,  estéticamente   placentero y  asombrosamente inspirador. Creo que vale la pena el experimento, tanto para la profundización de nuestra fe como para el desafío de las búsquedas de nuestros amigos.

Publicado y traducido por José Alberto Núñez, Extraido de The Gospel Coalition © Ministerio Pasión por Dios.Website:www.PasionPorDios.tk

Batallando la Incredulidad de la Lujuria – John Piper

1 Tesalónicos 4:1-8

La Definición Bíblica de la Lujuria

Empecemos con la definición bíbilica de lujuria. La lujuria es un deseo sexual que deshonra a su objeto y desprecia a Dios. Déjame mostrarte de qué texto actual extraigo esta definición.

Comparando las Traducciones

El Verso 4 de la RSV va dirigido a los hombres de Tesalónica y dice que cada uno de ustedes sabe cómo tomar a una esposa por sí mismo en santidad y honor, no en la pasión de la lujuria como paganos que no conocen a Dios.

Pero la NVI afirma que cada uno de ustedes debería aprender a controlar su propio cuerpo de una manera sagrada y honorable, no con una lujuria pasional como paganos que no conocen a Dios.

La NBEA sostiene que cada uno de vosotros sabe cómo dirigir su propio barco en santificación y honor, no en la pasión lujuriosa, como los Gentiles que no conocen a Dios. Yo creo que el RSV es el que mejor capta el significado.

[Razones: 1) el paralelismo en 1 Corintios 7:2; 2) el significado de ktasthai es abrumadoramente “tomar” o “adquirir”, y no “controlar” o “poseer”; 3) “barco” en conexión con “honor” en 1 Pedro 3:7 refiere a la esposa; 4) heautou—"el suyo propio"—parece ser tajante y encajaría con novia o esposa antes que con cuerpo; 5) la NVI y la NBEA no tienen sentido, porque dicen en efecto, “aprended a controlar vuestro cuerpo... no en la lujuria pasional.” Puedes tomar a una mujer en la lujuria pasional, pero no puedes controlar tu cuerpo en la lujuria pasional.]

Pero en lugar de entrar en detalladas discusiones sobre esto, creo que te puedo mostrar el significado de lujuria aquí en todas estas traducciones.

Lo Contrario a la Santidad y el Honor

Observa que los versos 4 y 5 dicen de hacer algo de una manera pero no de otra. Toma una esposa (o controla tu cuerpo/barco) “en santidad y honor, NO en la pasión de la lujuria.” ¿Véis el contraste? “en santidad y honor NO en la pasión de la lujuria.” De manera que la pasión de la lujuria es lo contrario a la santidad y el honor. De aquí es de donde obtengo la definición de lujuria.

El deseo sexual de por sí es bueno. Dios lo creó al principio de todo. Tiene su lugar adecuado. Pero fue creado para ser gobernado, o regulado, o guiado, por dos cuestiones: el honor hacia la otra persona y la santidad hacia Dios. La lujuria es en lo que se convierte el deseo sexual cuando ese honor y esa santidad están ausentes.

La Lujuria Deshonra a Su Objeto

Tomemos, por ejemplo, el honor. Dios estableció una relación llamada matrimonio. En él un hombre y una mujer hacen un pacto de por vida para honrarse el uno al otro con fidelidad y amor. El deseo sexual es el sirviente y la chispa de ese lazo pactado de honor mutuo.

Por tanto, decirle a otra persona, quiero que satisfagas mi deseo sexual, pero no te quiero como un compañero convenido en el matrimonio, básicamente significa: quiero usar tu cuerpo para obtener placer, pero como persona no te quiero. Y eso es deshonroso y por tanto lujurioso. La lujuria es el deseo sexual menos el compromiso de honrar a la otra persona.

La Lujuria Desprecia a Dios

Pero eso no es todo. El texto dice, toma a una esposa (o controla tu cuerpo/barco) “en santidad… no en la pasión de la lujuria.” La santidad tiene que ver con Dios– pertenecer a él exclusivamente. Así que el verso 5 continúa así: “No en la pasión de la lujuria como paganos que no conocen a Dios.”

Conocer a Dios y actuar en consecuencia evita que el deseo sexual se convierta en lujuria. Mira el verso 8: “Por tanto quienquiera que desprecie esto [la llamada de la santidad], no desprecia al hombre sino a Dios, que te da su Espíritu Santo.” El tema raíz de la lujuria es la consideración hacia Dios. La santidad es vivir teniendo a un Dios sagrado en alta estima.

La lujuria es lo opuesto. La lujuria es un deseo sexual que no está regulado, gobernado ni guiado por una alta consideración hacia Dios.

Dios creó la sexualidad. La creó para que fuera algo bueno y bello. La creó por el bien de sus criaturas. Sólo él posee la sabiduría y el derecho de mostrarnos cómo usarla para su gloria y para nuestro bien. La lujuria es en lo que se convierte el deseo sexual cuando le damos rienda suelta y despreciamos a Dios.

Resumiendo, la lujuria es un deseo sexual que deshonra a su objeto y desprecia a Dios. Es la corrupción de algo bueno debido a la ausencia de un compromiso honorable y a la ausencia de una alta consideración hacia Dios. Si tu deseo sexual no está guiado por el respeto hacia el honor de los demás y la consideración hacia la santidad de Dios, entonces es lujuria.

Reflexionando Sobre el Peligro de la Lujuria

Esa es la definición. Ahora el siguiente problema es ¿Y QUÉ? ¿Por qué es esto un gran problema? ¿No es el pecado sexual, en especial cuando sólo es un deseo y no un acto, un pecado en minúsculas? ¿No deberíamos proseguir con las temas grandes como armas nucleares y la justicia social? Supongo que habrás conocido personas así. Dicen, las actitudes sexuales y el comportamiento sexual son una cuestión de piedad personal relativamente insignificantes. Lo que cuenta es si boicoteas a compañías en Sudáfrica y te opones a los sistemas de defensa de la Guerra de las Galaxias. Dormir con cualquiera simplemente no tiene importancia si eres un piquete de Honeywell; y hojear el Playboy es totalmente insignificante si vas de camino hacia las negociaciones de paz en Ginebra.

Esta es la manera de razonar de una mente humana religiosa cuando ha dejado de lado una alta consideración hacia Dios. Pero esto no es lo que Dios ha dicho. ¿Cuál es la opinión de Dios respecto a la importancia de tu vida sexual? ¿Es un problema considerable?

El Verso 6 dice, “que ningún hombre transgreda y haga daño a su hermano en este asunto, porque el Señor es un vengador de todas estas cosas, como te hemos avisado solemnemente.”

Esto significa que las consecuencias de la lujuria serán peores que las consecuencias de una guerra nuclear. Todo lo que puede hacer una guerra nuclear es matar el cuerpo. Y Jesús dijo, “No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no tienen nada más que puedan hacer. Pero yo os mostraré a quién debéis temer: temed al que, después de matar, tiene poder para arrojar al infierno” (Lucas 12:4-5). En otras palabras, la venganza de Dios es mucho más temible que la aniquilación en la tierra. Y según 1 Tesalónicos 4:6, la venganza de Dios caerá sobre aquellos que desprecien el aviso contra la lujuria.

La Lujuria y Seguridad Eterna

El pasado septiembre hablé a la comunidad estudiantil de Wheaton Christian High School. Como tópico escogí, “Diez Lecciones para Luchar contra la Lujuria.” La lección número 6 era, “Reflexionar sobre el peligro eterno de la lujuria.”

Mi texto sobre este tema era Mateo 5:28-29 donde Jesús dice, “Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón. Y si tu ojo derecho te es ocasión de pecar, arráncalo y échalo de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.” Yo resalté que Jesús dijo que el cielo y el infierno juegan un papel importante respecto a lo que haces con tus ojos y los pensamientos de tu imaginación.

Después del mensaje, uno de los estudiantes se acercó a mí y me preguntó, “¿Entonces estás diciendo que una persona puede perder su salvación?”

Ésta es exactamente la misma respuesta que obtuve yo unos años atrás cuando me enfrenté a un hombre que estaba viviendo una situación de adulterio. Intenté comprender su situación y le rogué que volviera con su mujer. Entonces dije, “Sabes, Jesús dice que si no luchas contra este pecado con el tipo de seriedad que está dispuesta a sacarte un ojo, irás al infierno y sufrirás allí para siempre.”

Me miró totalmente sorprendido, como si nunca hubiera oído nada parecido en su vida, y dijo, “¿Quieres decir que piensas que una persona puede perder su salvación?”

Por eso he aprendido una y otra vez por experiencias de primera mano que hay muchos cristianos practicantes que tienen una visión de la salvación que la desconecta de la vida real, y anula los avisos de la Biblia y coloca a la persona pecadora que declara ser cristiana más allá del alcance de las amenazas bíblicas. Y esta doctrina está tranquilizando a muchos que van de camino al infierno.

Jesús dijo, si no luchas contra la lujuria, no irás al cielo.

Hay hay mucho más en juego en esto que el mundo estalle por un millar de bombas. Si no luchas contra la lujuria, no irás al cielo (1 Pedro 2:11; Colosales 3:6; Galateos 5:21; Corintios 6:10; Hebreos 12:14).

La Fe Justificadora Es una Fe Que Lucha Contra la Lujuria

¿No somos salvados por la fe–al creer en Jesucristo? ¡Sí que lo somos! Aquellos que perseveran en la fe serán salvados (Mateo 24:13; 1 Corintios 15:3; Colosales 1:23; 2 Tesalónicos 2:13). ¿Cómo puedes aspirar a la vida eterna? Pablo ofrece la respuesta en 2 Timoteo 6:12–“Lucha la buena lucha de la fe: aspira a la vida eterna.”

Esto nos conduce hacia nuestra cuestión principal esta mañana–mostrar que la lucha contra la lujuria es una batalla contra la incredulidad. Y la lucha por la pureza sexual es la lucha de la fe.

El Gran Error Que Debe Ser Explosionado

El gran error que intento explosionar en estos mensajes es el error que dice, la fe en Dios es una cosa y la lucha por la santidad es otra. La fe te lleva al cielo y la santidad te consigue recompensas. Obtienes tu justificación a través de la fe, y obtienes tu santificación a través de tus obras. Empiezas la vida cristiana en el poder del Espíritu, y sigues adelante con los esfuerzos de la carne. Este es el gran error evangélico de nuestros días. La batalla por la obediencia es opcional, dicen, porque para la salvación sólo es necesario tener fe.

Nuestra respuesta: la batalla por la obediencia es absolutamente necesaria para la salvación porque ES la batalla de la fe. La batalla contra la lujuria es absolutamente necesaria para la salvación porque es la batalla contra la incredulidad. La fe sola evita el infierno y la fe que evita el infierno evita la lujuria.

Un Evangelio Más Grande

Espero que veas que este es un evangelio más grande que el otro. Es el evangelio de la victoria de Dios sobre el pecado, no sólo su tolerancia del pecado. Es el evangelio de los Romanos 6:14: “Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.” ¡Gracia todopoderosa! ¡Gracia soberana!

Él tiene el poder de perdonar el pecado,
Él libera al prisionero;
Su sangre puede limpiar al más sucio,
Su sangre me acogió.

Benditos sean los puros de corazón, pues ellos verán a Dios. Esta es la petición de Dios y este es el regalo de Dios. Todo está lleno de gracia. Por eso la única lucha que peleamos es la lucha de la fe–la lucha para permanecer por completo en la gracia de Dios–para estar tan satisfechos con la Gloria de Dios–que la tentación del pecado pierde su poder sobre nosotros.

La batalla contra la lujuria es la batalla contra la incredulidad. Los versos cruciales aquí son los versos 5 y 8. Sólo tenemos tiempo para mirar el verso 5.

El Conocimiento de Dios

En el verso 5 Pablo dice, “…no en la pasión de la lujuria como paganos [es decir: los Gentiles] que no conocen a Dios.” ¿Ves lo que implica esto en relación a la raíz de la lujuria? No conocer a Dios es la raíz de la lujuria. Toma una esposa (o: controla tu cuerpo) no en la pasión de la lujuria porque eso es lo que hacen las personas que no conocen a Dios.

Pablo no quiere decir que un mero conocimiento directo de Dios supere la lujuria. En Marcos 1:24 Jesús está a punto de expulsar un demonio de un hombre, cuando el espíritu impuro exclama, “Yo sé quién eres, ¡el Sagrado de Dios!” En otras palabras, Satán y sus huestes tienen un conocimiento muy preciso de Dios y Jesús, pero este no es el tipo de conocimiento que Pablo tiene en mente aquí.

El conocimiento que tiene aquí en mente es el conocimiento de Dios descrito en 2 Corintios 4:6-“la luz del conocimiento de la Gloria de Dios en la cara de Cristo” (ver Galateos 4:8; 1 Corintios 2:14; 2 Pedro 1:3-4). Es el conocimiento de la grandeza, el valor, la gloria, la gracia, y el poder de Dios. Es un conocimiento que te aturde, y te hace humilde. Es un conocimiento que te gana y te abraza.

Es el tipo de conocimiento que no tienes cuando dices así, así en el Coro del Aleluya o refunfuñas al borde del Gran Cañón. Oyendo no oyen y viendo no ven. No es ese tipo de conocimiento. Viene como lo hizo para Lidia cuando el Señor abrió los ojos de su corazón. En un momento crees que estallarás con su riqueza, y de repente hay un abismo que te impulsa a querer más. Es el conocimiento al que llamamos fe-la seguridad de las cosas esperadas por la convicción de las cosas no vistas.

Es un conocimiento que es tan real, tan precioso, tan satisfactorio para tu alma, que cualquier pensamiento, cualquier actitud, cualquier emoción, cualquier adicción que amenaza con desbancar este conocimiento será atacada con toda la fuerza spiritual de una vida amenazada. Esta es la lucha de la fe que ruge en el alma devota cuando la lujuria aparta la mente de Dios.

Los Puros Verán A Dios

Concluyo con una ilustración de un artículo en Leadership (Otoño 1982). No estaba firmado, pero fue escrito por un pastor que durante diez años estuvo ligado a la lujuria. Cuenta la historia de lo que finalmente lo liberó. Es una confirmación tan rotunda de lo que estoy intentando decir que quiero citar el párrafo clave.

Se topó con un libro de François Mauriac, Lo que Creo. En él Mauriac admitía cómo la plaga de la culpa no lo había liberado de la lujuria. Concluye que existe una razón poderosa para buscar la pureza, la que Cristo ofreció en sus Beatitudes: “Benditos sean los puros de corazón, pues ellos verán a Dios.”

El pensamiento me golpeó como una campana tocada en una sala oscura y silenciosa. Hasta ahora, ninguno de los argumentos espantosos y negativos contra la lujuria había logrado mantenerme alejado de ella…Pero aquí había una descripción de lo que me estaba perdiendo al continuar albergando la lujuria: estaba limitando mi propia intimidad con Dios. El amor que él ofrece es tan transcendental y poseedor que requiere que nuestras facultades se purifiquen y limpien antes de que podamos contenerlo. ¿Podía él, en realidad, substituir otra sed y otra hambre por la que yo nunca había calmado? ¿El Agua Viva apagaría de algún modo la lujuria? Ese era el juego de la fe (pp. 43-44).

No era un juego. No puedes perder cuando te acoges a Dios. Él lo descubrió en su propia vida, y la lección que aprendió tiene toda la razón:

La manera de luchar contra la lujuria es alimentar la fe con el conocimiento de un Dios irresistiblemente glorioso.

¿Conoces a Dios esta mañana? ¿Estás creciendo semana tras semanas en el conocimiento de la grandeza de Dios? ¿Meditas sobre su Palabra día y noche? ¿Examinas los cuadros de su Hijo en los evangelios? ¿Lees libros sólidos sobre su carácter y su comportamiento? ¿Miras a todas las cosas a tu alrededor como su creación? ¿Rezas por un corazón sensible que pueda embelesarse por la revelación de su gloria?

Te animo a realizar estos compromisos ahora por el bien de tu propia alma y por la Gloria de Dios.

Publicado por José Alberto Núñez, Extraidom de The Gospel Coalition © Pasión por Dios.Website: Pasionpordios.tk

 

¿Cómo ser cristianos en el siglo XXI?

¿Cómo puedo ser un cristiano genuino en una época moderna tan lejos de los tiempos bíblicos?

¿Que tiene el Cristianismo nacido hace 2000 años, en una época primitiva, para ofrecerle a un mundo moderno y emocionante con internet, smartphones, Tablet, Facebook, Twitter, etc.?

¿Puede realmente modernizarse el Cristianismo sin perder la verdad?

Lanzarse a responder esta pregunta en si duda un reto. Ya que se trata de cómo ser Cristianos genuinos, relevantes y modernos.

Y es preciso aclarar que existen dos extremos: uno es la irrelevancia total y la otra es la inclinación a la pertinencia o relevancia a costa de la verdad.

La irrelevancia total

El primero intenta apegarse a la ortodoxia, a lo tradicional, a lo escritural sin tomar en cuenta la diferencia que hay entre el contexto histórico y cultural de los tiempos bíblicos y el contexto histórico y cultural de nuestros tiempos. Quieren tomar la enseñanza bíblica e imponerla sobre nuestros tiempos sin tomar en cuenta los problemas, conflictos, luchas, dilemas, frustraciones e inquietudes de este mundo moderno. Ven el cristianismo no como una relación alcanzada por Cristo sino como un estilo de vida que debemos seguir.

La relevancia a costa de la verdad

Mientras el segundo intenta hacer del cristianismo algo más aceptable y cómodo. No solo queremos vivir la vida Cristiana lo más cerca del pecado posible sin pecar, sino que arriesgamos y sacrificamos las verdades bíblicas justificándolas de alguna forma para hacerlas encajar en un mundo moderno. No queremos ser rechazado por el mundo y tampoco por Dios.  Queremos hacer de algo que la biblia presenta como enemigos (Santiago 4:4) una amistad perfecta. Esta posición busca hacer del Cristianismo algo más atractivo para el mundo y menos conflictivo; justificando o re-interpretando así todas las verdades bíblicas duras de oír y obedecer, como es el caso de la aceptación de la homosexualidad como algo bueno.

Ambos extremos están mal

Sin embargos, sabemos por las Escrituras que ninguno de los dos extremos es bíblico. Pero me gustaría que analicemos Mateo 5:13-16.

El mal de la relevancia a costa de la verdad.

Por Mateo 5:13-16 sabemos que debemos ser sal y luz en la tierra de forma que al mundo vernos pueda glorificar a Dios.  En el verso 13 se nos dice que somos la sal de la tierra. La sal hasta el sol de hoy es el elemento más usado para dar sabor o sazón a los alimentos. Entonces se puede decir que la sal tiene un impacto sobre los alimentos. Pero si se desvaneciere con que será salda?  Si la sal no da sabor, no tiene valor. De la misma forma si como cristianos no impactamos el mundo que nos rodea, no somos de ningún valor. Si tomamos el extremo de la relevancia a costa de la verdad perdemos la sal que nos hace distintos al mundo. Es como si al arroz se le echara más arroz para darle sabor. De esa forma no impactaremos al mundo pues hemos perdido el sazón de la Palabra de Dios que es la que transforma y nos hace sal.

Este es un problema muy grave que enfrentamos hoy en día. Sin duda alguna es mi mayor preocupación. Pues aunque existen quienes toman los extremos de la irrelevancia total, somos más lo que tomamos el rol de ser relevantes y modernos a costa de la verdad.

Esta preocupación también la presenta John Stott en su libro “El Cristiano contemporáneo” de la siguiente manera:

“A veces pareciera como si las fuerzas del mercado fueran las que mandan en la iglesia también. Nos inclinamos antes los caprichos modernos, esclavizados por la última novedad; incluso nos volvemos idolatras, dispuestos a sacrificar la verdad en el altar de la modernidad. Es entonces cuando la búsqueda de la pertinencia degenera y se transforma en la avidez por la popularidad.”

El mal de la irrelevancia total

Pero también ser irrelevante total es un problema serio pues es como ser cristianos escondidos o aislados de la realidad que nos rodea.

En los versos 14,15 y 16 de Mateo 5,  se nos llama “Luz” y se espera que nuestra luz alumbre delante de los hombres. Es decir, se espera que nosotros en un mundo de oscuridad (confusión, distorsión, inmoralidad, maldad, guerras, etc.) seamos entes de luz (claridad, verdad, dirección, moralidad, buenas obras, paz, etc.). Somos llamados a ser la antítesis del mundo pero no de forma aislada y escondida sino a la vista de ellos, entre ellos, sirviendo de tal forma que al vernos ellos glorifiquen a Dios.

Luego el pasaje aclara que no podemos escondernos ni aislarnos, porque  “una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pode debajo de un almud sino sobre el candelero”. De modo que somos llamados a ser relevantes para el mundo en que vivimos. Pablo esto lo dice con otras palabras (1 Cor. 9:20-23) pero el hecho es que tenemos que vivir la fe frente a la realidad que nos rodea, aprovechar los recursos que nos ofrece y responder de acuerdo a la necesidad del mundo actual.

El punto equilibrado: cristianos genuinos, relevantes y modernos.

Algo que puede ayudarnos a mantener el equilibrio de una manera biblia es dejar de preguntarnos ¿Qué tiene el hombre moderno para decir a la iglesia? Y comenzar a preguntarnos ¿Qué tiene la iglesia para decir al mundo?

Así que el punto bíblicamente equilibrado seria:

Ser Cristianos comprometidos con vivir y presentar el evangelio de tal modo que haga frentes a los dilemas, temores, inquietudes y frustraciones modernos sin comprometer por ello el evangelio bíblico.

Principios para lograrlos

1.       Vivir para la gloria de Dios (¿Qué glorifica a Dios?) Rom. 11:36

Fuimos creados para glorificar a Dios. Es decir, para vivir de una manera que el mundo pueda ver la grandeza de nuestro Dios. Alguien dijo una vez: “todo lo que no se hace para la gloria de Dios, carece de sentido”.  Si no vivimos para este propósito estamos viviendo una vida carente de sentido y significado. De ahí que la palabra pecado en la biblia literalmente significa errar al blanco.  Si no glorificamos a Dios estamos errando al blanco, estamos dando en otro punto que no es el punto deseado. Nuestras vidas como flechas deben dar en el centro de la voluntad de Dios y no en los márgenes de mi propia voluntad o la del mundo. Si no glorificamos a Dios, pecamos (erramos al blanco).

Así que nuestra pasión debe ser hacer y ser todo lo que glorifica a Dios. Cuando estemos ante cualquier decisión preguntémonos ¿Qué es lo que más glorifica a Dios? No importa que sea algo tan simple y ordinario como comprar un Smartphone.

2.       Sacrificar el “YO” diariamente (¿Qué es lo que más agrada a Dios? Y no ¿Es esto pecado?) Mateo 16:24.

Este segundo principio va muy unido al primero, ya que para poder vivir para la gloria de Dios es necesario que sacrifique el  “YO” constantemente para seguir entonces la voluntad de Cristo. Pero esto no es tarea fácil. Un misionero dijo: “Morir por Cristo es más fácil que vivir por El, porque morir es cuestión de una o dos horas, mientras vivir por Cristo implica morir a uno mismo diariamente”.

Cuando la biblia de habla de negarse a uno mismo, se refiere a negar, dejar a un lado mis opiniones, deseos, pasiones, pensamientos, decisiones, sueños, planes  y hasta mi esencia misma  para seguir las opiniones de Él, sus deseos, pasiones, sus decisiones , su Palabra y obedecerle.

¿Cómo hacemos esto de forma práctica? Sugiero que dejemos de preguntarnos ¿Qué es malo o pecaminoso? ¿Es esto o aquello malo o pecaminoso? ¿Prohíbe la biblia esto o aquello? Y comencemos a preguntarnos ¿Qué es lo que más le agrada a Dios?

Un corazón que ama a Dios y se deleita en que Dios sea glorificado, no querrá vivir al borde de la santidad, lo más cerca del pecado posible, sino que cada día buscara intencionalmente estar lo más cerca posible de la voluntad de Dios.

Ciertamente, hay placeres y deleites en el mundo que son legítimo para un cristiano que ama a Dios. Pero este no se dejara dominar de ninguno de ellos, sino que él lo dominara a ellos para usarlo de la forma que más glorifica a Dios.

3.       Estudie la Palabra de Dios (¿Cómo aplico lo leído?) Juan 5:39

Nosotros debemos considerar seriamente el estudio de la Biblia. Pues es la Palabra de Dios. J.L Packer dijo: “La biblia es Dios predicando”. Debemos amarla, atesorarla y valorarla. Es la palabra del creador del universo. Es poderosa, viva y eficaz.

Debemos no solo leerla, sino también estudiarla. Uno de los problemas de los cristianos de hoy es que consideran el estudio de la Palabra de Dios como tarea de los teólogos, pastores y líderes de la Iglesia. No! Estudiar la biblia es tarea de TODOS! ¿A caso obviamos pasajes como Juan 5:39? El cristianismo de hoy en día esta como esta (confusos, sin identidad, como  olas llevados por el vientos) por el poco fundamento bíblico personal que tiene. Si queremos saber qué es lo que glorifica a Dios y que es lo que más agrada a Dios. Debemos estudiar la Palabra de Dios (1 Timoteo 3:16-17).

4.       Escuchar al mundo y obedecer a Dios.  (¿Qué dice el mundo? Que dice Dios al respecto?)

El cuarto principio nos indica dos cosas:

Primero que debemos escuchar al mundo: es decir, debemos estar al tanto sobre cuáles son los conflictos, frustraciones, dilemas, inquietudes, pensamientos y necesidades que enfrenta el mundo.  Debemos conocer sus convicciones de la vida. Mucho de esta tarea es fácil de hacer ya que solo se necesita vivir en el mundo para saberlo. Pero otra parte es tarea intencional; debemos investigar, leer e incluso asistir a cierto tipos de conferencias de ciencia, donde se puede ver mucho de lo que el mundo piensa o pensara en algún momento.

Como cristianos no debemos aislarnos del mundo encerrándonos en nuestra burbuja eclesiástica. Sino que debemos ver y escuchar lo que dice y hace el mundo para conocer sus necesidades y luego poder responder a ellas con la Palabra de Dios. Pero no podemos querer responder sin conocer sus inquietudes. Alguien una vez me dijo “uno de los problemas que tenemos los cristianos es que queremos saber la respuesta sin escuchar la pregunta”.  Queremos hablar e impactar el mundo sin conocer sus necesidades e inquietudes. Si bien es cierto que toda la Biblia es Palabra de Dios, también es cierto que cada Palabra fue dicha en un contexto que respondía  a una necesidad específica de un momento determinado. De la misma forma, nosotros debemos tomar la Palabra de Dios y con ella  responder a las necesidades de este mundo.

Segundo que debemos analizar lo que dice el mundo a la luz de la Palabra de Dios: Podremos escuchar al  mundo y su filosofía sin dejarnos confundir, solo si seguimos el 3er principio y si luego de escuchar lo que dice el mundo, en vez de dudar de lo que dice Dios, vamos a El en busca de respuesta. Dios siempre tendrá algo que decir. No nos corresponde a nosotros responder sino a Dios. El mundo pregunta y Dios responde.

Tome en cuenta, que muchas veces esto implica preguntar a un pastor, un maestro de la biblia, un teólogo, leer libros, etc. No nos dejemos engañar por la individualización de nuestra fe, sino que recordemos siempre que Dios ha constituido a Pastores y Maestros para la edificación del cuerpo.

Bien, podrían haber otros principios, pero hasta ahora creo que estos cuatros son suficientes para ayudarnos a ser cristianos genuinos, relevantes y modernos.  Para ayudarnos a ser Cristianos en el siglo XXI.

Pero me gustaría dejarte con unas  preguntas:

¿Qué piensas hacer?¿Serás un cristiano genuino en este siglo? O ¿O será uno más del monton que no hará diferencia alguna y por tanto no impactara al mundo? ¿Vivira una vida carente de significado y propósito? ¿Sera un idolatra de la modernidad y la relevancia hasta el punto de ir a ofrecerle en su altar el sacrificio de la verdad? O ¿Seras un cristiano con significado y porposito dominado por el amor y la pasión por Dios y no por la modernidad?

Espero que seas un cristiano genuino en el siglo XXI

Dios les bendiga!

Publicado y Escrito por José Alberto Núñez © Pasión por Dios.Website: Pasionpordios.tk

Cómo Pasar el Día con Dios

Escrito por el Pastor Reformado y puritano Richard Baxter.

Una vida santa es propensa a hacer más fácil cuando sabemos la secuencia y método de nuestras responsabilidades con todas las cosas acomodándose en su lugar apropiado. Por lo tanto, os daré algunas breves directrices para pasar el día de una manera santa.

El Dormir

Mide apropiadamente el tiempo de tu sueño de manera que no malgastes tus preciosas horas de la mañana de forma lenta y pesada en tu cama. Que el tiempo de tu sueño se corresponda con tu salud y trabajo, y no con el placer perezoso.

Primeros Pensamientos

Haz que Dios tenga tus primeros pensamientos al despertarte; levantad vuestros corazones a Él de manera reverente y con acción de gracias por el descanso disfrutado la noche anterior y entregaos vosotros mismos a Él por el día que continúa.

Familiarízate de manera tan consistente con esto que tu conciencia pueda inspeccionarte cuando los pensamientos comunes se entrometan de primeros. Piensa en la misericordia del descanso de una noche y de cuántos han pasado esa noche en el Infierno; cuántos en prisión; cuántos en alojamientos fríos y duros; cuántos sufriendo de dolores y enfermedades agonizantes, cansados de sus lechos y de sus vidas.

Piensa en cuántas almas fueron llamadas de sus cuerpos esa noche para aparecer aterrados ante Dios y, ¡piensa en cuán rápidamente pasan los días y las noches! ¡Con cuánta rapidez se fue tu noche pasada y vendrá tu día de mañana! Pon atención de aquello que le está faltando a tu alma en preparación para tal tiempo y búscalo sin demora.

Oración

Que la oración que haces a solas (o con tu cónyuge) tome lugar antes de la oración colectiva de la familia. Si es posible que sea de primero, antes que cualquier trabajo del día.

Adoración en Familia

Que la adoración en familia se realice de manera consistente en un momento cuando sea más probable para la familia el estar libre de interrupciones.

Propósito último

Recuerda tu propósito último, y cuando te dispongas para tu día de trabajo o emprendas cualquier actividad en el mundo, que la SANTIDAD AL SEÑOR esté escrita en vuestros corazones en todo lo que hagan.

No hagas ninguna actividad sobre la cual no puedas dar derechos a Dios, y di verdaderamente que Él te ha establecido en ello, y no hagas nada en el mundo para ningún otro propósito último que no sea agradar, glorificar y disfrutar de Él. “Hacedlo todo para la gloria de Dios.” – 1 Corintios 10:31.

Diligencia en Vuestro Llamado

Dedícate a las tareas de tu llamado de manera cuidadosa y diligente. De esta forma:

Mostraréis que no sois perezosos ni siervos de vuestra carne (como aquellos que no pueden negarla con facilidad), y así fomentarás el poner a la muerte todos los deseos y pasiones carnales que son alimentados por la facilidad y la holgazanería.

Mantendrás alejados los pensamientos ociosos de tu mente, que pululan en las mentes de las personas frívolas.

No perderás tiempo precioso, algo de lo cual las personas frívolas son culpables diariamente.

Estarás camino de obedecer a Dios mientras que los perezosos se encuentran en constantes pecados de omisión.

Puedes tener más tiempo para pasarlo en deberes santos si te dedicas a tu ocupación de manera diligente. Las personas frívolas no tienen tiempo para la oración y la lectura porque pierden tiempo vagando en su trabajo.

Puedes esperar la bendición de Dios y su provisión confortable tanto para ti como para tu familia.

Esto también puede estimular la salud de tu cuerpo el cual incrementará su competencia para el servicio de vuestra alma.

Las Tentaciones y las Cosas que Corrompen

Mantente totalmente al corriente de tus tentaciones y de las cosas que puedan corromperte – y vigílalas durante todo el día. Debieses vigilar, de manera especial, las cosas más peligrosas que corrompen, y aquellas tentaciones que tu compañía o negocio inevitablemente pondrán ante ti.

Vigila los pecados dominantes de la incredulidad: la hipocresía, el egoísmo, el orgullo, la complacencia de la carne y el amor excesivo por las cosas terrenales. Ten cuidado de ser arrastrado hacia la mentalidad mundana y a las preocupaciones excesivas, o de planes codiciosos para descollar en el mundo, bajo la pretensión de diligencia en tu llamado.

Si has hacer tratos o comerciar con otros, sé vigilante en contra del egoísmo y todo lo que huela a injusticia o falta de caridad. En todos tus tratos con otros, mantente vigilante contra la tentación de la charla vacía y frívola. Vigila también a aquellas personas que te tentarán a la ira. Mantén la modestia y la limpieza del lenguaje que requieren las leyes de la pureza. Si conversas con aduladores, mantente en guardia contra el orgullo hinchado.

Si conversas con aquellos que te desprecian y hieren, fortalécete en contra del orgullo vengativo e impaciente.

Al principio estas cosas serán muy difíciles, mientras el pecado tenga alguna fuerza en ti, pero una vez que hayas alcanzado una conciencia continua del peligro venenoso de cualquiera de estos pecados, tu corazón los evitará fácilmente y de buena gana.

Meditación

Cuando te encuentres solo en tus ocupaciones, mejora el tiempo con meditaciones prácticas y benéficas. Medita en la bondad y en las perfecciones infinitas de Dios; en Cristo y la redención; en el Cielo y en cuán indigno eres de ir allí y cómo mereces la miseria eterna en el Infierno.

El único motivo

Cualquier cosa que estés haciendo, acompañado o solo, hazlo todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31). De otra forma, es algo inaceptable para Dios.

Redimiendo el Tiempo

Asígnale un gran valor a tu tiempo, sé más cuidadoso de no perderlo como lo eres de no perder tu dinero. No dejes que las recreaciones sin valor, la televisión, la charla frívola, la compañía poco provechosa, o el sueño, te roben tu precioso tiempo.

Sé más cuidadoso en escapar de esa persona, acción o curso de vida que te robaría tu tiempo de lo que serías en escapar de ladrones y asaltadores.

Asegúrate que no estés meramente ocupado, sino más bien que estás usando tu tiempo en la manera más provechosa que puedas y no prefieras un camino menos provechoso ante uno de mayor provecho.

Comer y Beber

Come y bebe con moderación y agradecimiento por la salud, no por placer sin provecho. Nunca complazcas tu apetito por la comida o la bebida cuando sea propensa a perjudicar tu salud.

Recuerda el pecado de Sodoma: “He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas” – Ezequiel 16:49.

El Apóstol Pablo lloraba cuando mencionaba a aquellos “enemigos de la cruz de Cristo… el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal” – Filipenses 3:18-19. Porque si vivís conforme a la carne, moriréis (Romanos 8:13).

Pecados Predominantes

Si alguna tentación prevalece en tu contra y caes en cualquier pecado además de las fallas habituales, laméntalo inmediatamente y confiésalo a Dios; arrepiéntete rápidamente cualquiera que sea el costo. Ciertamente que te costará más si continúas en el pecado y permaneces sin arrepentirte.

No trates de manera trivial tus fallas habituales, sino confiésalas y lucha contra ellas diariamente, teniendo cuidado de no agravarlas por la falta de arrepentimiento y el desprecio.

Relaciones

Acuérdate cada día de las obligaciones especiales de las varias relaciones: sea como esposos, esposas, hijos, jefes, siervos, pastores, magistrados, súbditos.

Recuerda que toda relación tiene su responsabilidad especial y su ventaja para hacer algún bien. Dios requiere tu fidelidad en este asunto lo mismo que en cualquier otro deber.

Cerrando el Día

Antes de regresar a dormir, es sabio y necesario revisar las acciones y bendiciones del día que ya va pasando, para que podáis estar agradecidos por todas las misericordias especiales y humildes por todos tus pecados.

Esto es necesario para que puedas renovar tu arrepentimiento lo mismo que vuestra resolución de obedecer, y para que podáis examinaros vosotros mismos para ver si vuestra alma se hizo mejor o peor, si el pecado ha bajado y la gracia ha subido y si estáis mejor preparados para el sufrimiento, la muerte y la eternidad.

Que estas directrices puedan grabarse en tu mente y que se hagan la práctica diaria de tu vida.

Si te adhieres con sinceridad a ellas, te conducirán a la santidad, la fructificación y la quietud de tu vida y te añadirán una muerte confortable y pacífica.

Publicado por José Alberto Núñez, Escrito por Richard Baxter © Pasión por Dios.Website: Pasionpordios.tk.

Por que re-descubrir los puritanos?

Generalmente, existe un prejuicio frente a la pregunta ¿Quiénes son los puritanos?. Este estereotipo se debe fundamentalmente a la tendencia de pensar en los inmigrantes ingleses que llegaron a América en el siglo XVII y verlos como cazadores de brujas, aburridos, extremadamente moralistas, y viviendo una vida comunitaria sectaria. Imágen sostenida en el tiempo aún para los propios cristianos modernos principalmente, porque no los conocemos y aquellos que le conocen reniegan de ellos como los padres del protestantismo americano. Para fortuna de la iglesia actual. En los últimos años ha resurgido el interés por estudiar a los puritanos, su teología y la influencia de éstos en la eclesiología de américa.

En el libro: “A Quest for Godliness: The Puritan Vision of the Christian Life” de J. I. Packer, (Buscando la santidad de Dios: La visión puritana de la vida, 1994) Explica el porqué de este interés en reflotar la pasión por el modo de vida puritano. El autor, nos dice que el movimiento puritano, cuyo origen lo centra en William Tyndale, lo define basicamente, como un movimiento extremadamente espiritual fundamentado en la soberanía de Dios y la vida piadosa. El puritanismo era un movimiento surgido al interior de la Iglesia de Inglaterra y el objetivo central era la purificación de la Iglesia, avivamiento y renovación pastoral.

En el libro citado, el autor, nos propone algunos motivos por los cuales, los cristianos modernos debemos aprender de ellos.

En primer lugar, nos habla de la relación o más bien de la total integración entre la vida religiosa y la vida secular. Practicamente no hacen diferencia. Todo lo que hacen lo hacen pensando en “La gloria de Dios”. Son hombres y mujeres que aún en la más insignificante labor doméstica, tienen en mente siempre que Dios merece toda la honra y toda la gloria.

La relación con Dios está mediatizada por Jesús y como única regla la Biblia. Eran hombres y mujeres de entendimiento y razón. Por tál motivo dedican mucho de su tiempo en sistematizar la Palabra y aplicarla en la práctica a su vida, con ejemplos claros y resueltos. Hacen de la teología “racional” un complemento para su obrar. No caen en el extremo de hacer solamente “teología” ni de realizar solamente “obras”. Por el contrario, equilibran ambos conceptos. Sin embargo, a pesar de su extremado celo por la vida piadosa, entendían que la Palabra de Dios les llamaba a ser libres. Es decir, viven su piedad no como una pesada nueva “ley”, sino que la viven como expresión y respuesta al llamado de Dios.En este sentido entonces, no había tiempo para no hacer nada, para perder el tiempo, cada segundo, cada minuto era un regalo que Dios entregaba para aplicarlo a su llamado al servicio de Dios.

Los puritanos entendieron la verdadera dimensión del término “reforma”. No lo aplicaban solo a un concepto teológico. La “reforma”, era por sobre todo un cambio que producía la gracia de Dios en los pecadores; Transformando radicalmente las vidas. Entendieron que la “reforma” era la que iluminaba la interpretación de la Biblia, les llamaba y les daba plena seguridad en su salvación. Eran hombres y mujeres de acción, no para “ganar” su salvación. Lo hacían porque entendían que no existía otra respuesta al evangelio.

Hoy, en que la mayoría de los reformados hace gala de sus “conocimientos” teológicos (vea los sitios dedicados a este tema),Otros, por el contrario, desvirtúan el concepto de la trascendencia y soberanía absoluta de Dios convirtiendo los cultos en simples shows para entretener a las personas, hemos olvidado el equilibrio puritano, entre fe y obrar. Hoy los reformados de este siglo tenemos mucho que aprender de los puritanos. Tenemos que aprender de su celo y de sus ejemplos de vida. Si conociéramos un poco más de ellos. Entonces y solo entonces, se llevaría a efecto un cambio, una verdadera reforma en nuestras vidas e iglesias.

Publicado por José Alberto Núñez, Extraido de Prebisterianos Hoy  © Pasión por Dios.Website: Pasionpordios.tk

No hay arrepentimiento pefecto

Ayer publique un vídeo donde se explicaba “8 razones por las que no debes pedir que Jesús entre en tu corazón” y recibí una pregunta muy interesante sobre el tema que me demostró la necesidad de explicar el otro lado de la moneda ya que como pecadores tendemos a desviarnos hacia los extremos. Asi que aquí les dejo 2 vídeos: Uno de Paul Washer (divido en dos partes por razones de espacio en youtube) y otro de  Tim Conway.

Publicado por José Alberto Núñez  © Pasión por Dios. Website: Pasionpordios